Estamos acostumbrados a reconocer, y a veces recrearnos, en nuestros fracasos, sin embargo no nos resulta tan sencillo reconocer nuestros éxitos. Tal vez sea por una humildad “mal entendida” que muchos de nosotros hemos recibido como un valor en nuestra educación. Y digo mal entendida, porque, efectivamente, la humildad es un valor importante en nuestro desarrollo como personas, pero no significa que tengamos que “echar tierra” sobre todo aquello en lo que somos buenos, en lo que sobresalimos, ni mucho menos que no podamos o debamos reconocerlo.
Más bien al contrario, ese reconocimiento de nuestros pequeños o grandes logros, es necesario para fortalecer nuestra autoestima y constituye un importante punto de apoyo a la hora de conseguir nuestros objetivos.
Construimos pues nuestro árbol de los frutos del éxito en el que, al menos, debíamos colocar un logro o éxito en cada fruto, es decir: nuestra misión consistía en poner en valor al menos diez cosas de las que nos sintiésemos orgullosos. Algo que, desde nuestro punto de vista personal, nos hubiese supuesto ganar pequeñas (o grandes) batallas personales o profesionales.
Para conseguir cada uno de nuestros logros, hemos tenido que recurrir a nuestras habilidades, conocimientos, valores
Abrimos una discusión sobre la relación entre puntos fuertes personales y los éxitos logrados. El objetivo es conseguir que cada participante afirme sus puntos fuertes y sus éxitos. Es un ejercicio para fortalecer la auto-confianza de los participantes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario