viernes, 20 de septiembre de 2013

Módulo 1. Generación de contexto y presentaciones



Comenzamos valorando lo que supone el aprendizaje:

Sólo puedo aprender si salgo de mi zona de confort.

La zona de confort, es aquél espacio que ya conozco, me guste o no, y por tanto, dentro de él me siento seguro. Estoy en mi castillo. A veces necesitamos estar tranquilos y permanecer en esa zona de seguridad, pero si queremos emprender, debemos arriesgarnos, debemos hacer esfuerzos, cosas nuevas para aprender todo aquello que necesitamos saber para afrontar esta nueva situación. Este aprendizaje debe hacerse de manera “sensata”, porque si trato de cambiar todo al mismo tiempo, corro el riesgo de entrar en la zona de pánico (caer al foso de los cocodrilos).
Sin embargo, si voy creando puentes para pasar el foso, puedo llegar al bosque fantástico que rodea mi castillo, puedo llegar a la zona de expansión.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. A. Eistein

Para ello iniciamos la jornada con una dinámica de “impacto” con el fin de experimentar cómo respondemos ante los tres dominios:

- Lenguaje (no sólo lo que hablamos, sino también lo que pensamos: qué voy a cantar; no lo haré “ni de coña”, ¡de qué va!, si lo llego a saber no vengo; ¡por favor, que no me toque a mí!, etc.)
- Cuerpo (cómo reacciona mi cuerpo: sudores, tics, movimientos repetitivos, tensión, etc.)
- Emoción (miedo, vergüenza, rabia, fastidio, etc.).


Todo esto debemos tenerlo en cuenta en nuestra aventura de emprendimiento (o de aprendizaje), y conocerme, conocer mis respuestas ante las distintas situaciones, será el primer paso para saber gestionarlas adecuadamente.


Tridimensionalidad del ser: lenguaje, cuerpo y emoción.





Todos somos lenguaje, cuerpo y emoción. Cada vez que una de estos dominios del ser se modifica, afecta a los otros dos y esto trasciende al exterior. Como profesional autónomo o emprendedor, puede ser que me haya levantado de muy buen humor, o por el contrario, que haya tenido un mal despertar. En mis relaciones con clientes o proveedores, como en el resto de las situaciones, no puedo separar de mí mis emociones, ni mi forma de expresarme ni mi forma de moverme y actuar y eso revela muchas cosas de mí de cara al exterior y a mí mismo. Si conozco este mecanismo, puedo influir sobre uno o varios de estos dominios para conseguir cambios que favorezcan mis objetivos.

Con la dinámica de presentación cruzada, pusimos en práctica el entrenamiento de varias competencias:

- El control del tiempo: 5 minutos hablas de ti a tu pareja y luego cambiamos. Se trata de llamar la atención acerca de la importancia que tiene para que las tareas se realicen adecuadamente, tener en cuenta el tiempo de que disponemos para ellas. Si no controlo el tiempo, yo puedo consumir parte del tiempo de otra persona y me pierdo esa parte, tal vez la tarea quede incompleta o desequilibrada, ya que el tiempo no es recuperable.

- Escucha activa: como tengo que presentar al otro, a quien no conozco de nada, en primera persona, debo captar su esencia, y para ello necesito escuchar no solo sus palabras, sino también sus gestos, sus expresiones, su cuerpo y también su emoción. Debo escuchar con todos los sentidos. ¿Cómo me siento al escuchar mi vida contada por otro? ¿Cómo me siento al asumir el papel del otro? Cuántas veces surgen situaciones complicadas debido a no escuchar adecuadamente, a dar cosas por supuestas…

- Capacidad de síntesis: seleccionando los datos más relevantes de la conversación.

- Capacidad de exposición oral: al presentar en público al compañero en primera persona.

También trabajamos la co-responsabilidad en el proceso de aprendizaje, ya que éste sólo puede producirse, si existe compromiso e implicación. (MC)

Todas estas habilidades son susceptibles de entrenamiento. Están en todos nosotros en mayor o menor medida y está en nuestra mano desarrollarlas en función de nuestras necesidades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario